Este pasado v
erano instalé en mi casa un hide
fijo junto a un bebedero, con el fin de fotografiar los pájaros que por allí revolotean contínuamente. Tras un tiempo prudencial para que se acostumbrasen a la nueva "instalación", una tarde me decidí a estrenar el hide y fotografiar las aves que normalmente había visto por allí: gorriones
y tórtolas turcas ... pero con la ilusión de que algún otro visitante pasas
e a beber o bañarse. Este primer día fue un cúmulo de sensaciones nuevas, poder observar de cerca su comportamiento, el contínuo ir y venir alrededor del agua y sobre todo que las entradas fueron frecuentes y a veces los gorriones se agolpaban para beber. Sin embargo a partir de ese día, las tórtolas turcas se hicieron
dueñas del lugar y ni siquiera
los gorriones se volvieron a acercar al aguadero, por lo que durante las siguientes jornadas de observación solo pude volver a fotografiar las omnipresentes tórtolas. Espero que ésto cambie y pueda volver a disfrutar de una mayor diversidad de aves, ya que ésta, (mi primera experiencia en fotografiar desde hide), me ha dejado una sensación agridulce.






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